Prueba
Copa Oro

México Campeón de la Copa Oro 2015

Hay mentiras necesarias y falsedades que alivian, sin embargo, hay otras que condenan y producen gran dolor -sobre todo cuando es a la mirada de todos-.

En el primer sentido, solía coincidir con Onetti y Menotti quienes argumentaban qué “El fútbol es el único sitio donde me gusta que me engañen” pero nunca, nadie, me preparó para lo que sucedería el día de ayer.

Lo que tu equipo no puede hacer en la cancha los árbitros lo solucionarán en los últimos minutos, es el axioma que ha acompañado a la selección mexicana desde la fase anterior cuando ante los “ticos” se nos marcó un penal a favor sobre la hora.

Una selección imprecisa, sin llegada y con nulas ideas futbolísticas terminó por presionar a la CONCACAF y al árbitro a inventarse un penal.

“No es mi culpa” dicen algunos jugadores de la selección guiados por el flamante técnico de la selección. “Son cosas del fútbol”, argumentan también. “Nos favoreció la fortuna” (a mi parecer monetaria), dijo Ochoa. “Pensé en fallarlo” (para quitarse el peso de su error) confesó Guardado.
¿En verdad no son culpables?

Sí el equipo es inoperante, sin imaginación, incapaz de ganar a un equipo con 10 hombres -favorecido por una expulsión- es totalmente su culpa. Una selección así, debería tener autocrítica y vergüenza y gritar -como muchas veces cuando es perjudicada- que el partido le fue regalado.

¿Son cosas del fútbol?

En tiempos en dónde los valores son tan escasos -sin el afán de ser moralista- el fútbol debería levantar la mano para mostrar un poco de decencia después de los escándalos de lavado de dinero, amaño de partidos y demás situaciones en las que se han visto envueltos algunos dirigentes. El juego más hermoso del mundo ha sido profanado, maldito dinero que envenena todo. “La pelota no se mancha”.

¿Nos favoreció la fortuna?

Una acción -contra Costa Rica- puede pasar desapercibida, (aunque para mí fue siempre cuestionable la forma en la que se suscitó tal pena máxima) y llamarse “fortuna” como lo hizo Ochoa. ¡Tres veces! también es cosa de fortuna, pero de una monetaria. Así ya nadie puede creer en el fútbol, lo siento por Panamá y Costa Rica.

¿En verdad Guardado pensó en fallarlo?

Como escribía en el artículo anterior “#NoeraPenal: México vs Costa Rica ¿Ética en el fútbol?”. Los jugadores son más recordados por sus acciones éticas que por sus palmarés. Guardado, no ganará nada con la selección, no será recordado por su inestable fútbol, será recordado por lo que tuvo en sus manos y no logró. La vida, pocas veces te presenta oportunidades seguidas para ser grande. A él se le presentaron tres, en todas erró. Muchos dicen “cumplió con su profesión”. Sin embargo, indirectamente enseña qué: Ganar a cualquier precio, sin merecerlo, es la mejor opción. Aunado con un par de mentadas de madre para que quede en el rival la completa humillación, tal y como hizo “el Chuleta” Orozco.

“El Piojo” añade que ha recordado todas las veces en las que los arbitrajes los han perjudicado, tremenda excusa para seguir con una misma línea que el pudo erradicar. Discursos baratos y disonantes que muestran su personalidad. Después de esto tendrá que dejar de hablar de los árbitros, sin embargo, sabemos que no lo hará.

Existe un dejo de tristeza, decepción y dolor, y aunque es un tema futbolístico, es imposible no extrapolarlo a la sociedad

-¿Qué cosa tiene que ver la una con la otra?

Simple, si la gente no ve en su deporte predilecto que las formas importan, que se puede ganar sin ayuda arbitral, que no debe ser partícipe de su corrupción, en su inconsciente queda que su comportamiento debe ser igual.

Podría proseguir con injurias, maldiciones, vociferaciones hacia el cuerpo técnico, jugadores, la CONCACAF, pero esas ya las hice ayer. El fútbol ha perdido y eso es el dolor más grande que me invade.

¿Han existido acciones así y nadie ha dicho nada?

Fue lo que argumento un reportero de ESPN haciendo remembranza de grandes robos.

Korea en su mundial contra Italia y España, Argentina con “la mano de Dios”, Francia con sus dos últimas clasificaciones al mundial, Italia -que a la postre sería campeón- contra Australia, El Barcelona contra el Chelsea, Inglaterra campeón del mundial, Chivas contra pumas -con un penal inventado en el primer juego a favor del equipo de mis amores-, México contra Panamá.

TODOS, ABSOLUTAMENTE TODOS ESOS SUCESOS, SON UNA VERGÜENZA PARA EL FÚTBOL.

¿Para qué seguir jugando?

Que le den de una buena vez la Copa a México y nos ahorramos otro bochorno más.

 

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