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Fútbol

Argentina le empata en los últimos 6 minutos a México, la misma historia de siempre

Si bien es cierto que los Estados Unidos son el acérrimo rival de México en el fútbol; Argentina siempre se ha caracterizado por ser el destructor de las ilusiones nacionales. Pasando por la Copa América en 1993 y hasta la Copa del Mundo en Sudáfrica 2010 los nuestros únicamente han podido derrotar a la albiceleste en los últimos 20 años en una ocasión. El día de ayer en el AT&T Stadium, ante más de 80 mil aficionados, no fue la excepción.

El partido comenzó con un dominio de la escuadra albiceleste durante los primeros 15 minutos, el juego desplegado por el conjunto de «El tata» Martino simulaba al caracterizado por la escuadra blaugrana de la cual fue director técnico en la temporada 2013-2014.

Hábilmente, los dirigidos por «El Tuca» sabiendo la inferioridad futbolística ante el subcampeón del mundo, jugaron al contragolpe, situación que disgustó al seleccionador argentino, ya que al final del partido, en la rueda de prensa declaró: «Sabíamos que México jugaría así, no nos sorprendieron, manejamos el juego pero los contragolpes a los que estamos expuestos no nos hicieron mucho daño. México no fue el protagonista. Hoy el resultando es el de siempre, no nos ganaron pero México no fue protagonista como si lo fue años atrás».

Los contragolpes de los nuestros exhibieron las deficiencias de una zona defensiva valuada en más de 100 millones de euros. La contundencia, como lo ha sido toda la vida, fue nuestro mayor problema.

El primer gol cayó por conducto de Javier «El Chicharito» Hernández al minuto 18 por la vía del penal tras una falta de Otamendi (acción que debió concluir en roja para el jugador del Manchester City) sobre Raúl Jiménez (quien dio un gran partido). El uno a cero a favor de los nuestros y ante todos los pronósticos ponía a rugir al estadio de los Vaqueros de Dallas

Para esas instancias, «El Chicharito» ya había fallado una oportunidad clara de gol frente a Nahuel Guzmán al no recibir de forma apropiada el balón en las inmediaciones del área y Guardado había hecho lo propio mandando un esférico a las nubes en un penal en movimiento.

Argentina no bajó los brazos y fue de nuevo al ataque, sin embargo, Moises Muñoz para sorpresa de todos fue la salvación en los constantes embates de la celeste y blanca.

El primer tiempo concluyó con el marcador en favor de los nuestros y con otra falla del Hernández solo frente a Nahuel Guzmán.

Para la segunda mitad, las cosas no cambiaron, un planteamiento bien definido no debía sufrir modificaciones, no era un partido molero más.

Los constantes contragolpes de México no se capitalizaban, el reloj avanzaba y surgía en el colectivo imaginario las remembranzas de aquellas epopeyas perdidas en el pasado.

Al minuto 70, Jiménez desbordo por el costado de la izquierda, alzó la mirada y vio a Hernandez en el centro, sin embargo recapacito y afortunadamente mando un trazo más largo para Herrera quien aparecía solo en la media luna del área. El jugador del Porto, quien ha venido a más después de la desastrosa Copa Oro recibió de manera correcta el esférico e impacto de forma potente para vencer a Nahuel. El dos a cero se registraba en el marcador y México aspiraba a una victoria sobre Argentina.

Martino, desde la banca comenzó a rotar a su gente, mandó cinco cambios dentro de los cuales no estaba Messi, el nacido en Rosario, no se podía permitir perder ante el Tri. Lo mejor estaba por venir.

Tras un trazo de más de cincuenta metros de «La Pulga» a Lavezzi a las espaldas de la zaga nacional, y con complicidad de Moises Muñoz, quién había dado un gran partido, Agüero acorto la distancia en el marcador al minuto 84. Los fantasmas de toda la vida se hacían presentes y los nervios de por fin ganar estaban latentes.

Márquez sale de cambio al minuto 86, al mejor jugador de México en la última década la situación física ya no le suele favorecer.

Trazo para Messi en el minuto 88, recibe con el pecho sólo en el área, sin dejarla caer empalma el balón con su zurda privilegiada y agónicamente el balón pasa entre los pies de Moises Muñoz, el partido estaba empatado.

¿Por qué no sabemos ganar?

¿De qué sirve jugar bien ante los grandes rivales si al final no se consigue ganar?

Estos cuestionamientos tal parece siempre nos acompañarán. El derrotismo, nos sienta bien.

«Ay, ay, ay, ay. Canta y no llores…»

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