Prueba
Copa Oro

¿Qué pasó ayer? -México vs Trinidad y Tobago, el día después-

Una selección bien plantada en el campo de juego, con visión a la ofensiva, de pases precisos y una zaga impecable es lo que nos habría gustado ver a los millones de televidentes, pero sobre todo, a los miles de aficionados que se dieron cita el día de ayer en el Bank of American Stadium, en Carolina del Norte.

Bendita CONCACAF que nos muestra situaciones bizarras (en el sentido anglosajón de la palabra) antes de comenzar un partido para definir el primer lugar de la fase de grupos de tan importante certamen futbolístico. ¿De qué otra forma se explica que un equipo, como Trinidad y Tobago, juegue con su segunda plantilla ante el “gigante” de la zona?

-Goleada segura- decían algunos, -ilusos caribeños- vociferaban otros más -perderemos por pocos goles- exclamaron los hinchas caribeños -les daremos una sorpresa- pensó solitariamente el equipo trinitario.

La selección mexicana, protagonista de grandes tragedias, nos guardaría una especial en el estadio de las Panteras de Carolina. Nadie vaticinaba -ni siquiera los apostadores más osados con momios que pagaban 180 a 1 por el resultado final- lo que sucedería en tan terrible noche para los nuestros.

Durante los primeros minutos, todo transcurría de manera normal para un planteamiento conservador pero de mayor armonía futbolística – en palabras del “Piojo”-. Sin embargo, la diosa fortuna no sonreía. Y no se le puede pedir mucho a la diosa griega si tus centrales (Maza, Yasser y Reyes) dejan recibir a los contrincantes -que les rematan en cada oportunidad- y dejan botar el balón en propia área, no se puede implorar por fortuna si tus dos laterales (Aguilar y Layún) no pueden mandar un buen centro en 90´minutos, si existen malas incursiones de los volantes (Guardado y Herrera) a la ofensiva, si tu único contención (Jona) se termina perdiendo en el centro del campo y no hace pases efectivos y si tus delanteros (Vela, Gio y Peralta) no son contundentes.

Los primeros goles (en el minuto 32´ y minuto 51´) a cargo de Aguilar y Vela mostraban un camino adecuado para lo realizado hasta ese entonces; un marcador que reafirmaba la fe de nuestros paisanos en su selección -la cual pocas veces proviene de la realidad y se mantiene en su mayoría dentro de la zona de promesas incumplidas- y hacía justicia al boleto pagado.

Todo era felicidad en las tribunas y en algunos hogares en donde prefieren festejar sin importar el cómo o el contra quien (un saludo al hogar del Piojo) hasta que la realidad de nuestro fútbol se hizo presente.

Bastaron tres jugadas en 12´minutos para que los Soca Warrios exhibieran las deficiencias de una zona defensiva en la que el Director Técnico se empeña en alinear a Reyes (que le debe toda su actividad futbolística del año a la bendita selección de compadrazgos), que en el primer gol -ante el robo del balón del jugador trinitario a Yasser- sólo recula y nunca hace por el balón y que en el segundo se deja anticipar a pocos metros del área chica, a un “Mazatleco” que siendo el líder central ataca el balón de frente – cuando te enseñan desde las básicas que debe ser perfilado- y permite un “caño” en el área grande y deja recibir dentro de ella al rival en el tercer gol tras un saque de banda; y finalmente, a Ochoa que sólo tiene suerte de pararla con la cara en los mundiales -porque en la vida le he visto una atajada en momentos cruciales-.

Perder una ventaja de dos goles a cero suelen ser cosas que guarda el fútbol para rivales de la misma envergadura, pero no para dos países con ligas diametralmente opuestas.

“El piojo” podrá argumentar que después de la voltereta el siguió buscando el resultado, pero no entiende que tras el primer gol en contra tuvo que haber modificado.

El partido reservaba lo mejor para sus minutos finales, un potente disparo de Guardado en las inmediaciones del área empataba el encuentro al minuto 88´ y una jugada después, al minuto 90´ -tras un desborde de Herrera proseguido por un tiro-centro- caía el cuarto gol (en realidad autogol). La euforia de los jugadores y del cuerpo técnico cayó en lo grotesco.

-¿En qué momento comenzamos a festejar ante Trinidad y Tobago una victoria?- Maldita sea la hora en la que el fútbol nos abandonó y nos dejó tirados a la orilla de la CONCACAF

Abrazos al por mayor y mentadas de madre hacia los aficionados disidentes del piojo no se hicieron esperar. El arte de gritar abandonaba el axioma de Villoro como pretexto perfecto del fútbol y se convertía en algo vulgar. En el colectivo imaginario del “Tri” -y sólo en ellos- reinaba la paz y una falsa conciencia de superioridad, no era la Copa del Mundo ni ninguna otra final pero que importaba, se había podido superar a…-¿Alemania, Francia, Brasil, Argentina?- no, a Trinidad y Tobago. Miguel Herrera por fin podría enfrentar a sus detractores en la conferencia de prensa.

El último minuto también tiene 60 segundos dijo el último gran cronista mexicano Ángel Fernandez. Ley inquebrantable para el fútbol y más para una pasión que se lleva bien con la derrota.

Tiempo cumplido, tiro de esquina a favor de Trinidad y Tobago, la afición de quinta para una selección de cuarta hacía su papel, lanzaba objetos y mentaba madres al fiel estilo de su técnico, el jugador trinitario lanzó el tiro, el balón suspendido por unos instantes en el aire recorría en cámara lenta -a los ojos de Miguel Herrera- el trayecto más largo jamás pensado para la selección Azteca, un impacto de cabeza de Marshall mandaba el balón al fondo de las redes, el encuentro estaba empatado. El júbilo se convertía en agonía. Miguel Herrera no podría enfrentar a sus detractores.

Entrenar a la selección nacional es la condena mejor pagada del sistema penitenciario mexicano. Una temporada para ahorrar dinero y vejaciones. Y sin embargo cada dos o tres años un hombre desmedido acepta la sufrida tarea de despertar ilusiones en un país en donde incluso en lo deportivo, la vara de medición está tan cerca del suelo que éste mismo se tropieza una y otra vez con ella; en un país en donde no se acepta un fracaso y se excusa con su eterno “por lo menos”

¿Qué ha pasado en 23 años que México no ha avanzado y selecciones como Trinidad y Tobago, Costa Rica, Honduras y Panamá han mejorado?

¿Qué estamos haciendo mal?

 

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