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Fútbol

River-Boca será en el Santiago Bernabéu de Madrid el 9 de diciembre

El juego de versiones y operaciones es incesante. Minuto a minuto todo cambia. Lo que parecía seguro, es decir una Superfinal cobijada por los petrodólares de Doha, perdió fuerza en las últimas horas. Madrid picó en punta y, si el fallo de la Unidad Disciplinaria de la Conmebol determina que habrá partido, se convertirá en el escenario de la revancha del River-Boca, por la final de la Copa Libertadores. El campeón de América saldrá de un duelo en el Santiago Bernabéu que se jugaría el domingo 9 de diciembre a las 16.30 de la Argentina.

¿Cómo llegó Madrid a la consideración de la Conmebol? La primera versión indica que Gianni Infantino habló con Alejandro Domínguez y le pidió que la final de la Copa Libertadores se dispute en España. Más precisamente en Madrid. La Real Federación Española de Fútbol, la misma que puso el grito en el cielo para evitar que Girona-Barcelona se juegue en Miami, es la que habría metido la cola con una invitación formal que llegó a la Conmebol en las últimas horas.

Además del fallo de Asunción, falta otra cuestión clave para que se resuelva ir a la capital española: la seguridad. Es que si se define que se jugará con ambas parcialidades, en la Argentina quieren asegurarse que habrá un fuerte derecho de admisión para las barras, ya que no quieren que haya incidentes en territorio europeo.

Algo más: River y Boca tienen una fuerte presencia con peñas y filiales en el Viejo Continente y estiman un movimiento cercano a las 10 mil personas hacia Madrid. Será un tema de charla entre Mauricio Macri y Pedro Sánchez, presidente del gobierno español.

Había surgido en las últimas horas París, la capital francesa, que contaba con el impulso de Qatar Airways como patrocinante. Es la misma empresa, sponsor de la Conmebol, que pretendía que la final se jugara en Doha. Pero parece que sedujo mucho más la propuesta de Madrid.

Hay otra versión que desliga totalmente a Infantino de las negociaciones para llevar la final a España. El presidente de la FIFA llegó a la Argentina a las 6.20 de la mañana. Fue recibido por Fernando Marín, hombre muy cercano a Mauricio Macri, quien lo acompañó hasta el hotel Mío, de la avenida Quintana, en el barrio porteño de Recoleta. Participará de una serie de encuentro que forman parte de la cumbre del G20.

Infantino dejó trascender que “es una pena que la final no se juegue en la Argentina”. Y se despegó de la influencia que le adjudican algunos medios sobre lo que decidirá la Conmebol. “No quiero opinar”, sentenció el suizo.

Aunque todavía se espera el fallo de la Unidad Disciplinaria de la FIFA, la Conmebol ya tiene decidido que la final se juegue. Y eso pasa por el escritorio de Domínguez. El dinero que ofrece Qatar sedujo rápidamente. Sin embargo, al paraguayo le hicieron entender que una final argentina se jugara tan lejos del país y del continente era una señal de debilidad política.

Fue así cómo se colaron en las consideraciones Madrid y París. La capital española finalmente habría prevalecido. Es un epicentro del fútbol mundial, donde además se habla el mismo idioma que en gran parte de Sudamérica. Si el fallo así lo estipula y Macri y Sánchez se ponen de acuerdo todo quedará confirmado.

Para el presidente de la Conmebol, sin embargo, se trataría de una derrota política llevar el partido a Europa, cuentan en Paraguay. Pero, claro, Domínguez ya quedó muy mal parado el fin de semana pasado en el Monumental…

Para llevarlo a Europa, ambas confederaciones (la sudamericana y la europea) tienen que refrendar en un documento que lo que se jugaría allí es la final de la Copa LIbertadores, ya que saldría de jurisdicción.

A Domínguez lo entusiasmaba la posibilidad de llevar la final a Medellín. Había recibido la petición del alcalde de esa ciudad, Federico Gutiérrez. Y, políticamente, trasladar este partido a Colombia sería un gesto para el bloque del Pacífico (Colombia, Chile Ecuador y Perú) que lo viene respaldando desde que asumió la conducción de la Conmebol hace dos años. Y, además, le permitiría jugar la final en Sudamérica y no romper esa tradición.

Aunque también hay una fuerte presión desde la empresa que tiene los derechos de televisión para que se juegue en Miami.

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